agosto 13, 2011


En estos últimos tiempos me di cuenta de cómo la gente tiene miedo de ser diferente, tanto que se la pasan pensando en la opinión de los demás. Piensan en qué va a decir el mundo cuando se cortan el pelo, cuando se visten cada mañana, cuando se miran al espejo. Su vida se basa en la opinión de la gente, y lo peor es que llegan a cambiar su forma de ser para gustarles a los demás. Yo no me creo superior ni mejor que nadie, porque nadie es más ni menos que el otro, pero soy diferente. Porque, después de todo, si no nos podemos aceptar a nosotros mismos, ¿cómo nos van a aceptar los demás? No me molesta que sepan que soy como soy. Todavía creo en las personas, soy la nerd del grado, veo Disney Channel, sigo creyendo en el príncipe azul, canto todo el día para mí misma, prefiero ver una película con mis amigas o sola antes que salir, quiero ser alguien en el futuro, hacer de mí algo importante, ayudar a las personas, cambiar lo malo de mí, no por lo que digan los otros, para ser mejor persona, no soy la más linda, ni la más flaca, tampoco la más popular, amo leer, estar con mi familia, que mi abuela me cuente historias de antes, no me interesa tener atrás muchos chicos, sino tener uno y que me quiera de verdad. Esa soy yo, con mis cosas buenas y con mis millones de defectos, y no me importa lo que digan las personas que no me conocen porque sé muy bien qué soy y a dónde voy. Ojalá todos lo supieran.

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