julio 13, 2012
Desde chiquita siempre me encantaba que me dijeran que iba a tener un gran futuro porque sabía lo que quería y estaba segura de quién era, y creo que eso es lo que más me ayudaba a sentirme fuerte. Y de repente hace algún tiempo, todo cambió, porque las personas que consideraba el centro de mi vida me demostraron que eso son: personas, y que lloran, ríen, se sienten fuertes y muchísimas veces débiles, como todos. No sólo eso, también muchos me demostraron por quién vale la pena luchar, y por quién no. Hasta yo me decepcioné de mí misma porque no soy la persona que creí que era. Y últimamente no me siento con fuerzas para pelear con nadie porque la guerra que tengo conmigo misma me deja completamente sin ganas de nada. Ahora ya no soy la mujer maravilla, no puedo vivir sin derramar ni una lágrima y el mundo me pesa un poco más que antes. Creo que se llama crecer, y tengo que dejarme llevar y estar abierta a las opciones de quién voy a ser, aunque me cueste, aunque me duela, aunque pierda mucho de lo que amo en el camino.
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